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19 de junio de 2010

¿Le teme a morir por la eternidad?

¿Le tiene miedo a morir y emprender el viaje a la eternidad?
Cuando Laura abrió los ojos, en medio del bip-bip enloquecedor de monitores en la sala de cirugía, se encontró a boca de jarro con la mirada entre asombrada e incrédula de tres enfermeras, dos médicos y alguien que entró por accidente a preguntar cómo iba la paciente.

Tenía la firme convicción de haber vuelto de la muerte y así se lo confesó a su familia, dos días después, cuando se encontraba en casa. “Sentí que mi cuerpo abandonó el cuerpo y que, en un momento indeterminado, volví en mi, con esa sensación extraña que uno siente cuando un ascensor baja muy rápido del piso más alto del edificio”, explicó.

Una pregunta que asalta a millares de personas: ¿Cuál es la experiencia de quien vuelve al cuerpo después de unos minutos o quizá segundos en el umbral de la muerte?

Hay quienes señalan que al final del túnel, en el aseguran adentrarse cuando se desconectan de la vida, hay un ser especial a quien coinciden en asegurar que es angelical, esperándolos para llevarles a la presencia de Dios.

Otros por su parte indican que vieron personas alrededor del lugar donde se encontraba su cuerpo y, aunque deseaban hablar, no podían.

Pero unos y otros coinciden en un aspecto común: al momento de atravesar esa frontera que les separa de la vida y la muerte, no los ha albergado el temor.

¿Por qué temer a la muerte?

La muerte es un tránsito obligado para todas las personas. Lo más interesante es que no sabemos cuándo ocurrirá; sin embargo, todos debemos estar preparados para enfrentarla.
La Biblia habla de dos lugares: castigo para quienes vivieron sin Dios y sin ley, y vida eterna para quienes tienen a Jesucristo en su corazón. Eso no quiere decir que los cristianos no teman a morir, pero sí que tenemos una esperanza y es que después de cruzar el umbral de la vida hacia el más allá, tenemos al amado Salvador esperando por Su pueblo, que somos usted y yo.
El apóstol Pablo no temía a morir, por su confianza en el Señor Jesús, y en ese convencimiento se atrevió a decir: “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos. Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. Más el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu. Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor.”(2 Corintios 5:1-6)

Hemos de morir, es cierto, pero nuestra confianza está en llegar a Su divina presencia y pasar la eternidad a Su lado. Por eso es esencial que usted reciba a Jesucristo hoy en su corazón. Es la mejor decisión que cualquier persona pudiera tomar. Le invito a abrirle las puertas de su ser… Jamás se arrepentirá…

28 de mayo de 2010

La libertad

Somos sangre en movimiento. Así como el viento es paisaje que anda. En cambio el vegetal se aferra con sus raíces a un trozo de paisaje, y termina por ser parte de él o por darle su nombre al paraje.

Solamente los seres en movimiento son dueños del paisaje en plenitud, como lo son el río, la nube y el viento. Estos no se aferran a lo parcial, a lo que detiene. Entran en diálogo con todas las realidades, pero no se detienen a tomar posesión de ellas. De todas las cosas se llevan un recuerdo, un sonido, una vibración; quizá un poco de luz o de arcilla.

Los seres en movimiento son seres libres y liberadores. Y tratan a todos por igual. Puede ser, sí, que en su movimiento sean desgarrados por las realidades que pretenden detenerlos. Pero esta experiencia no los enemista con las cosas. Porque saben que hasta las cosas quietas, un día se pondrán en movimiento. Porque todo lo que existe está en viaje hacia una meta.

Si lo quieto es posesión, el movimiento es esperanza. Y esperanza de posesión plena donde no existirá ni lo mío ni lo tuyo. Porque allí no habrá dueños. Allí nadie impondrá su nombre a los demás ni al paisaje, porque cada uno tendrá su propio nombre y todos seremos para todos, justamente por ser auténticamente nosotros mismos.

Todo lo que es bello, lo que es noble, lo que es bueno, está en movimiento rumbo a Dios. Porque yo camino hacia allá puedo dejar en libertad a todas estas cosas, sabiendo que con todas ellas me ha de reencontrar a mi llegada. Si me detengo en el camino para poseerlas, quizá ellas me impidan llegar y yo les obstaculice su marcha. Me harán perder mi libertad, por haberlas dominado.

Muchas veces es Dios mismo quien nos lleva a amar profundamente a una persona o a un paisaje, y luego lo separa de nosotros devolviéndolo a su propio misterio. Esa separación puede detenernos en nuestro camino si nos quedamos a llorar su ausencia al borde de nuestra huella. Pero también puede incitarnos a una dolida fidelidad a nuestro propio misterio, que es lo único que nos permitirá un reencuentro más allá de nuestras posesiones.

Cuando somos capaces de renunciar a algo o a alguien, es porque hemos superado la necesidad y llegamos a la frontera del verdadero amor. Amor que nos libera. Entonces podemos empezar a entender lo que es la verdadera libertad, la que nos da el Espíritu.

Jesús nos asegura que convenía que El se fuera. Sólo así vendría a nosotros el Espíritu de libertad que nos hace amigos de Dios. Ya no nos llamará más siervos, sino amigos. Nos ha liberado.
Atahualpa termina así su hermosa canción Cañada Zamora:

"Hoy tu recuerdo es mi amigoy en esta zamba se agranda;tú fuiste quien me enseñasteque el hombre es paisaje que anda.

Yo sé que un mismo destinolleva el fin de nuestro viaje;que cuando el hombre sea libreno tendrá dueño el paisaje".

22 de abril de 2010

Utilizó textos bíblicos para justificar


Un jurado popular utilizó textos bíblicos para justificar la condena a muerte de un asesino


Khristian Oliver, de 32 años, será ejecutado el próximo 5 de noviembre en el Estado de Texas. Fue acusado de asesinato y sentenciado por un jurado popular que utilizó en sus deliberaciones varios pasajes de la Biblia que aparentemente apoyan la pena de muerte. A pesar de que el caso ha sido revisado, la sentencia no ha cambiado. Amnistía Internacional (AI) denuncia este caso en el contexto del Día Mundial contra la Pena de Muerte, el 10 de octubre.


En un comunicado difundido por la organización, Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades de Texas que conmuten la pena de muerte impuesta a Khristian Oliver, por considerar que el hecho de que los miembros del jurado hicieran uso de la Biblia durante sus deliberaciones para decidir la condena «plantea serias dudas sobre su imparcialidad».


El año pasado, un tribunal federal de apelaciones estadounidense reconoció que el uso de la Biblia por parte de los miembros del jurado constituía una «influencia externa» prohibida por la Constitución estadounidense. A pesar de ello, ratificó la condena a muerte. Khristian Oliver fue condenado a muerte en 1999 por un asesinato cometido durante un robo. Según el testimonio prestado en el juicio por un cómplice, Oliver, que entonces tenía 20 años, había disparado a la víctima, un anciano antes de golpearla en el cabeza con la culata de un fusil.


POLÉMICA POR EL USO DE LA BIBLIA


Tras el juicio, surgieron indicios de que los miembros del jurado habían consultado la Biblia durante sus deliberaciones para decidir sobre la condena. En una vista celebrada en junio de 1999, cuatro miembros del jurado recordaron que había varias Biblias presentes y que habían circulado algunos pasajes subrayados.


Un miembro había leído en voz alta la Biblia ante un grupo de miembros del jurado, incluyendo el pasaje de Números 35.16: «Pero si con instrumento de hierro lo hiere, y muere, homicida es; el homicida morirá». Pese a todo ello, el juez resolvió que el jurado no había actuado de manera inadecuada, y la Corte de Apelaciones en lo Penal de Texas confirmó esta resolución.


En 2002, un periodista danés entrevistó a un miembro del jurado, quien declaró que «aproximadamente el 80 por ciento» de los miembros del jurado habían «introducido las Escrituras en la deliberación», y que el jurado había consultado la Biblia «mucho antes de llegar a un veredicto».


Según dijo este miembro del jurado al periodista, él creía que «la Biblia es verdad desde la primera hasta la última página», y que, si la ley civil y la ley bíblica entran en conflicto, la última debe prevalecer. También dijo que, si le hubieran dicho que no podía consultar la Biblia, «habría abandonado la sala». Se describió a sí mismo como partidario de la pena de muerte, y calificó la cadena de perpetua de «carga» para el contribuyente.

En 2008, el Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito, corte federal, concluyó que los miembros del jurado habían «traspasado una importante línea» al consultar pasajes específicos de la Biblia que describían hechos similares a los del caso que se juzgaba. Eso constituía una «influencia externa» sobre el jurado, prohibida por la Constitución estadounidense. En la audiencia, uno de ellos, Kenneth McHaney describió cómo otro miembro del jurado, Kenneth Gracia, leyó la Biblia en voz alta. Otro miembro del jurado, Michael Brenneisen, agregó que en la discusión de deliberación, las Escrituras se usaron «en dos direcciones: la del perdón y la de la sentencia».


El abogado de Oliver, Winston Cochran, explicó que el uso de la Biblia influyó en la decisión del jurado. «El problema es que la Biblia formaba parte de la discusión. No fue sólo utilizada por ellos para reforzar su creencia», dijo. Sin embargo, el tribunal concluyó que, teniendo en cuenta el «alto nivel de deferencia» con el que los tribunales federales deben revisar las decisiones de los tribunales estatales, Oliver no había demostrado que esta conducta inconstitucional de los miembros del jurado le hubiera perjudicado. En abril de 2009, el Tribunal Supremo de Estados Unidos se negó a estudiar el caso, a pesar de que casi 50 ex fiscales estatales y federales le instaron a hacerlo.